Las cuevas decoradas paleolíticas son un patrimonio de primer orden cuya conservación no está garantizada únicamente por el cierre de accesos, sino que requiere protocolos definidos para evaluar factores de riesgo biológicos, geológicos e hídricos. El proyecto tiene como objetivo general la elaboración de una hoja de ruta administrativa y una herramienta de gestión mediante una base de datos intuitiva. Entre los objetivos específicos destacan la caracterización geomorfológica de los contenedores naturales, la documentación arqueológica y gráfica en 3D, y la elaboración de perfiles colorimétricos para monitorizar alteraciones estructurales o cromáticas en el tiempo.
Metodología
La investigación emplea un enfoque multidisciplinar que incluye:
- Monitorización ambiental: Instalación de dispositivos HOBO para medir temperatura y humedad, además de estaciones meteorológicas avanzadas en Ekain que registran CO2, partículas en suspensión y flujo de aire en tiempo real.
- Monitorización fotogramétrica: Uso de técnicas de Structure From Motion (SFM) para obtener modelos 3D submilimétricos que permitan comparar cambios en la superficie rocosa, como exfoliaciones o depósitos minerales.
- Monitorización colorimétrica: Aplicación de métodos no invasivos mediante escalas cromáticas estandarizadas y el cálculo de la métrica Delta E (ΔE*ab) para cuantificar de forma objetiva la degradación de los pigmentos.
Resultados
Los trabajos realizados entre 2024 y 2025 arrojan las siguientes conclusiones por cavidad:
- Cueva de Ekain: Se identifica como un sistema cerrado con estratificación horizontal. El sector Zaldei es el más sufrido debido a la condensación recurrente y picos de CO2 estivales que favorecen la disolución del carbonato.
- Cueva de Altxerri: Presenta una alta estabilidad térmica, pero la saturación de humedad (95-100%) incrementa el riesgo de biocolonización y desarrollo de biofilms en los paneles decorados.
- Colina de Aitzbitarte: Muestra una estratificación térmica vertical; mientras Aitzbitarte IV es más sensible a los cambios externos, el nivel IX destaca por su inercia térmica total y estabilidad.
- Estado de los pigmentos: El control colorimétrico confirma una estabilidad general, aunque el Panel Rojo de Aitzbitarte IV muestra una degradación activa vinculada a la dinámica hídrica y el lavado superficial.
Conclusiones
El informe concluye que el estado de conservación de los conjuntos parietales es satisfactorio y estable, ya que las alteraciones detectadas son de origen natural y evolucionan a ritmos lentos. Los principales riesgos para el futuro son la condensación prolongada y la biocolonización derivadas de la humedad extrema y la baja ventilación. Se recomienda mantener la monitorización estacional de CO2, realizar seguimientos colorimétricos periódicos y revisar periódicamente los sistemas de cierre físico para evitar alteraciones en el microclima de las cuevas.